Cuando se habla de seguridad vial en el transporte de carga, es común centrarse en los frenos, neumáticos, suspensión o luces. Sin embargo, uno de los elementos más críticos y muchas veces subestimado es el parabrisas. En los camiones, este componente no solo permite la visibilidad del camino, sino que también cumple funciones estructurales, aerodinámicas y de protección para el conductor.
Más que una ventana: una barrera de seguridad
El parabrisas de un camión está diseñado para resistir impactos, soportar condiciones climáticas extremas y ofrecer una visión clara en todo momento. A diferencia de los vehículos livianos, los camiones enfrentan entornos más agresivos: rutas largas, mayor exposición al polvo, insectos, piedras, lluvia intensa, nieve y rayos UV.
El parabrisas es un elemento clave de la seguridad. En primer lugar, por visibilidad: el 90% de la información que recibimos al conducir viene a través de la vista. Un parabrisas deteriorado reduce la visibilidad, aumenta el tiempo de reacción y agrava la fatiga visual del conductor, factores que se incrementan exponencialmente en condiciones climatológicas adversas.
En segundo lugar, el parabrisas aloja los sensores y cámaras de los sistemas ADAS. Cuando se sustituye el parabrisas de un vehículo pesado con sistemas ADAS, hay que desmontar las cámaras del cristal roto y montarlas en el nuevo. Una vez instaladas, han de ser recalibradas para asegurar que apuntan al lugar exacto y ofrecen una información correcta para que los sistemas de seguridad puedan realizar un reconocimiento fiable del entorno del vehículo. La causa más común por la que los sistemas ADAS pueden sufrir fallos de funcionamiento es porque sus cámaras y sensores no hayan sido recalibrados, o esa operación se haya hecho de un modo incorrecto. Cuando las cámaras fallan por una mala recalibración, el camión no es capaz de realizar un reconocimiento fiable del entorno y los sistemas de seguridad fallan, lo que puede provocar una colisión o un atropello.
Una recalibración es un trabajo complejo, que exige la máxima precisión, y que ha de ser realizado por profesionales expertos. El equipo técnico de Carglass® especializado en vehículos pesados tiene la formación y experiencia necesaria, emplea los instrumentos y tecnología más avanzados, sigue la metodología marcada por Belron® Technical, y cuenta con instalaciones adecuadas.

Los vehículos pesados, especialmente sensibles a los daños en el parabrisas
Los vehículos pesados son propensos a sufrir daños en el parabrisas. Un estudio de Autoglass en el Reino Unido revela que la frecuencia media anual de siniestros en el parabrisas es de 42,6 cada 1.000 vehículos en vehículos pesados, frente a los 24,8/1 000 en automóviles. Según los datos de Allianz, los vehículos industriales de más de 3,5t generan un 34% más de reclamaciones de lunas por kilómetro recorrido que los turismos.
Hay cinco grandes causas de este fenómeno: la gran superficie del parabrisas (4-5 m² frente a 1,5-2 m² de un automóvil); su geometría vertical, que le hace recibir los impactos con un ángulo que transfiere más energía; la alta exposición a carriles y rutas con firme degradado, donde abunda la gravilla suelta; el rodar detrás de otros camiones, cuyos neumáticos tienen mayor capacidad de lanzar grava; y el elevado número de horas y kilómetros en circulación.

Un gran impacto en el tiempo de actividad y los costes
Además de la seguridad, el otro factor clave del mantenimiento para los transportistas y gestores de flotas es el tiempo de inactividad que genera en los vehículos los daños relacionados con el parabrisas. Otros aspectos relevantes para los profesionales del transporte son las sanciones que pueden recibir por llevar el parabrisas en mal estado en las inspecciones aleatorias en ruta, y que una luna dañada transmite afecta negativamente a la imagen y reputación del operador.
El mantenimiento del parabrisas, tanto predictivo como a la hora de trabajar con un especialista que realice una sustitución con rapidez, ahorra costes en forma de un menor tiempo de inactividad. Un impacto reparado a tiempo ahorra el coste y tiempo de detención de una sustitución, y evita una rotura del parabrisas en plena ruta. Hay muchos estudios que estiman que cada euro invertido en mantenimiento predictivo supone entre 4 y 6 euros de ahorro.