El sector del transporte por carretera en los Estados Unidos atraviesa una etapa compleja y de ajustes, según revela el Informe Estado de la Logística 2025, presentado por la firma de consultoría Kearney y el Consejo de Profesionales de la Gestión de la Cadena de Suministro (CSCMP). El informe, uno de los más esperados del año para el sector logístico, señala que los costos para los transportistas por carretera disminuyeron apenas un 0,7 % entre 2023 y 2024, un dato que refleja tanto la resistencia como los desafíos actuales del sector.
Un descenso leve ante una tormenta esperada
Korhan Acan, socio de Kearney y autor principal del informe, indicó durante la presentación del estudio en Nueva York que muchos en la industria anticipaban una caída mucho más significativa en las tarifas para 2024. Sin embargo, esa corrección no se materializó del todo. A pesar de las expectativas, las tarifas spot y contractuales sí disminuyeron, pero de forma contenida, y ya se encontraban peligrosamente cercanas a los costos operativos de muchos propietarios-operadores.
“Incluso al ritmo de 2023, nos estábamos acercando mucho a los costos operativos de un propietario-operador. Esto significa que, por debajo de cierta tarifa por milla, simplemente no operarán sus camiones. Los estacionarán y esperarán a que pase la tormenta”, explicó Acan.
Este comportamiento fue evidente a lo largo del año, donde muchas pequeñas empresas de transporte optaron por suspender operaciones temporalmente al no encontrar rentabilidad bajo las tarifas vigentes. La demanda estancada, un exceso de capacidad y los altos costos fijos han generado un escenario de presión constante, aunque sin provocar una caída drástica de precios.

Tarifas en descenso, pero sin liberar capacidad
Uno de los puntos más llamativos del informe es que, a pesar de la presión bajista, las tarifas no cayeron lo suficiente como para sacar capacidad del sistema de forma significativa. Las grandes flotas, especialmente aquellas con contratos a largo plazo o flujos internos de carga (como las flotas privadas), han resistido mejor la volatilidad.
El gasto total en transporte por carretera disminuyó solo marginalmente, un 0,7 %, señalando una reducción más estructural que coyuntural. En detalle:
- Los costos de transporte de carga completa (FTL) cayeron un 5,3 % interanual, pasando de 408 700 millones de dólares en 2023 a 387 000 millones de dólares en 2024. Esta baja sigue a una caída aún más fuerte del 16,6 % en el período anterior.
- Por el contrario, los costos de carga parcial (LTL) experimentaron un aumento del 3,1 %, alcanzando los 66 000 millones de dólares.
- Las flotas privadas o dedicadas mostraron un crecimiento del 2,5 %, alcanzando los 541 400 millones de dólares, consolidándose como un segmento estable en medio de la incertidumbre general.

Este escenario refleja una clara diferenciación entre modelos de negocio: mientras las operaciones más flexibles y de corto plazo enfrentan más riesgos financieros, aquellas empresas que han invertido en integración vertical, tecnología y relaciones contractuales estables mantienen su rentabilidad.
Factores que afectan la rentabilidad
Detrás de la ligera disminución de costos se encuentran varios factores que, combinados, están reconfigurando la industria:
- Exceso de capacidad: Durante los años de alta demanda post-pandemia, muchas empresas ampliaron su flota. Hoy, con una demanda moderada, hay más camiones que carga disponible.
- Altos costos operativos: Combustible, mantenimiento, seguros y salarios siguen siendo elementos de presión constante para los transportistas, en especial los independientes.
- Demanda estancada: Si bien no hay una recesión formal, el crecimiento económico ha sido insuficiente para absorber la capacidad instalada.
- Digitalización desigual: Las empresas que no han invertido en tecnología de optimización de rutas, monitoreo de flotas o integración con sistemas logísticos están en desventaja frente a competidores más eficientes.
Perspectivas para el segundo semestre de 2025
Aunque el informe no proyecta una recuperación inmediata, sí identifica señales de estabilización y un eventual repunte de la demanda para finales de 2025. Los analistas apuntan a la normalización de inventarios, el reequilibrio entre capacidad y demanda, y las inversiones en tecnología como factores que podrían revitalizar el sector.
Además, se espera que los cambios regulatorios y la transición hacia vehículos más sostenibles, como camiones eléctricos o impulsados por hidrogeno, generen nuevos retos pero también oportunidades de diferenciación para los transportistas más innovadores.
El comportamiento de los propietarios-operadores seguirá siendo clave: su decisión de operar o no operar ante tarifas bajas actúa como un termómetro directo de la presión en el sistema. Al mismo tiempo, las flotas más grandes continúan consolidando su posición, con acceso a contratos más estables, tecnología avanzada y mejores estructuras de costos.
El panorama logístico en Estados Unidos para 2025 presenta una mezcla de retos estructurales y oportunidades de transformación. La leve caída del 0,7 % en costos no debe interpretarse como un signo de debilidad, sino como evidencia de una industria que, pese a las presiones, ha sabido adaptarse y resistir. La clave para los próximos meses estará en cómo las empresas logren gestionar la capacidad, mantener la eficiencia y anticiparse a los cambios en la demanda en un entorno cada vez más competitivo y tecnologizado.
El informe deja en claro que la logística por carretera sigue siendo una columna vertebral del comercio nacional. La forma en que los transportistas enfrenten los próximos desafíos podría redefinir la estructura misma del mercado logístico estadounidense en los años venideros.